Plan de emergencias en empresas colombianas: lo que exige la ley, lo que ocurre cuando no existe y cómo construirlo desde cero
El terremoto del pasado 10 de agosto volvió a poner sobre la mesa una pregunta que muchas empresas colombianas prefieren posponer: ¿qué haríamos si esto nos pasara a nosotros, ahora mismo, en nuestras instalaciones?
En medio de la solidaridad que ha despertado esta emergencia en todo el país, también vale la pena aprovechar el momento para algo distinto: aprender. No desde el miedo, sino desde la preparación. Porque un plan de emergencia bien construido no es un documento que se guarda en una carpeta para mostrarlo en una auditoría. Es, literalmente, la diferencia entre el caos y la calma cuando ocurre lo inesperado.
A continuación, qué es un plan de emergencia, qué exige la ley colombiana al respecto y cómo cualquier empresa —grande, pequeña, con dos empleados o con doscientos— puede empezar a construir el suyo desde hoy.
¿Qué es un plan de emergencia y para qué sirve?
Un plan de emergencia es la respuesta organizada a una pregunta muy concreta: si algo grave ocurre en este lugar de trabajo, ¿qué hacemos, quién lo hace y con qué?
No es un documento teórico ni un formato para cumplir un requisito. Es una guía práctica que le dice a cada persona de la empresa —desde el gerente hasta el visitante que entró hace diez minutos— qué debe hacer en los primeros segundos y minutos de una emergencia, cuando no hay tiempo para pensar y todo depende de que ya se sepa qué hacer.
La normativa colombiana lo llama formalmente plan de prevención, preparación y respuesta ante emergencias, y su propósito no se limita a cumplir con el Sistema de Gestión de Seguridad y Salud en el Trabajo: busca proteger la vida, reducir pérdidas humanas y materiales, y garantizar que la empresa pueda seguir funcionando después del evento.
¿Es obligatorio el plan de emergencia en Colombia?
Sí. Su origen legal se remonta a la Resolución 2400 de 1979 y al Decreto 919 de 1989, pero hoy la obligación está consolidada en el Artículo 2.2.4.6.25 del Decreto 1072 de 2015, que exige a todo empleador en Colombia —sin importar el tamaño de la empresa— implementar estas disposiciones para todos sus trabajadores, contratistas, proveedores y visitantes.
Esto significa que no es un requisito exclusivo de fábricas, plantas industriales o empresas grandes. Una oficina de cinco personas, un local comercial o un consultorio también están obligados a tener su propio plan de emergencia, adaptado a su nivel de riesgo.

¿Qué pasa cuando una empresa no tiene un plan de emergencia real?
Muchas empresas colombianas sí tienen un documento llamado «plan de emergencias» archivado en su sistema de gestión. El problema es que, en la práctica, ese documento nunca se socializó, nadie lo conoce, las rutas de evacuación que describe ya no corresponden a la distribución actual de la oficina, o simplemente nunca se hizo un simulacro para comprobar si funciona.
Cuando ocurre un evento real —un sismo, un incendio, una fuga de gas— estas son las consecuencias más comunes de no tener un plan de emergencia funcional:
- Las personas no saben hacia dónde evacuar ni dónde reunirse.
- Nadie sabe quién debe dar la orden de evacuación.
- No hay claridad sobre quién presta los primeros auxilios mientras llega ayuda externa.
- Se pierde tiempo valioso decidiendo qué hacer, en lugar de simplemente actuarlo.
- El pánico se propaga más rápido que la información.
Un plan de emergencia no evita que ocurra el evento. Pero sí determina qué tan organizada, rápida y segura es la respuesta de las personas que están dentro.
¿Qué debe incluir un plan de emergencia, según el Decreto 1072?
La normativa colombiana no deja este tema a la interpretación libre de cada empresa. El Artículo 2.2.4.6.25 establece cuatro elementos que debe contemplar cualquier plan de emergencia, sin importar el sector o el tamaño de la organización:
| Elemento | ¿Qué significa en la práctica? | Pregunta que su empresa debería poder responder |
|---|---|---|
| 1. Identificación de amenazas | Reconocer qué situaciones de riesgo pueden afectar a la empresa: sismos, incendios, inundaciones, fugas, entre otras. | ¿Qué amenazas reales existen en nuestra ubicación y en nuestra actividad? |
| 2. Análisis de vulnerabilidad | Evaluar qué tan expuesta está la empresa frente a cada amenaza identificada, considerando la infraestructura y las medidas ya existentes. | Si ocurriera esa amenaza hoy, ¿qué tan preparados estamos realmente? |
| 3. Identificación de recursos | Determinar con qué cuenta la empresa para responder: extintores, botiquines, rutas de evacuación, personal entrenado, alianzas con organismos de socorro. | ¿Tenemos lo necesario para responder, o solo lo básico exigido en el papel? |
| 4. Procedimientos y responsables | Establecer protocolos claros y asignar responsabilidades específicas, generalmente a través de una brigada de emergencia entrenada. | Si algo pasa en cinco minutos, ¿alguien en esta empresa sabe exactamente qué hacer? |
Estos cuatro elementos no son independientes entre sí. Cada uno depende del anterior: no se puede definir quién actúa sin antes saber con qué recursos se cuenta, y no se pueden identificar los recursos necesarios sin antes haber hecho un análisis de vulnerabilidad honesto.
¿Qué es un análisis de vulnerabilidad y cómo se hace en una empresa?
Un análisis de vulnerabilidad responde a esta pregunta: si ocurre determinada amenaza, ¿qué tan preparados estamos para enfrentarla, considerando nuestra infraestructura, nuestra ubicación y nuestros recursos actuales?
No requiere fórmulas complejas para empezar. Cualquier empresa puede iniciar este ejercicio revisando, de forma honesta, aspectos como:
- La antigüedad y el estado estructural del edificio donde opera.
- La cantidad de personas que normalmente están presentes en las instalaciones.
- La existencia (o ausencia) de rutas de evacuación claras y señalizadas.
- La distancia a organismos de socorro como bomberos, hospitales o Cruz Roja.
- La disponibilidad de sistemas de alarma, extintores y botiquines en buen estado.
- La experiencia previa de la zona frente a sismos, inundaciones u otros eventos.

Este análisis no tiene que ser perfecto desde el primer intento. Lo importante es que exista, que se revise periódicamente y que sea la base real sobre la que se construye el plan de emergencia, en lugar de copiar un formato genérico de internet.
¿Qué hacer durante un sismo en el lugar de trabajo?
Más allá del documento formal, existen protocolos básicos de comportamiento durante un sismo que toda empresa debería socializar con claridad entre sus colaboradores, no solo con la brigada de emergencia:
- Mantener la calma y no correr. El pánico suele causar más lesiones que el sismo mismo.
- Protegerse de objetos que puedan caer, alejándose de ventanas, estanterías y elementos sin anclaje.
- Ubicarse en zonas seguras previamente identificadas, como marcos de puertas resistentes o zonas de menor riesgo estructural.
- Esperar a que termine el movimiento antes de desplazarse hacia las rutas de evacuación.
- Evacuar de forma ordenada siguiendo las rutas señalizadas, sin usar ascensores.
- Dirigirse al punto de encuentro previamente establecido y esperar instrucciones.
Estas acciones parecen sentido común, pero en un momento de estrés real, las personas actúan según lo que ya practicaron, no según lo que saben en teoría. Por eso los simulacros son tan importantes como el documento mismo.
¿Qué es una brigada de emergencia y qué funciones cumple?
La brigada de emergencia es el grupo de trabajadores, generalmente voluntarios, capacitado y entrenado específicamente para actuar cuando el plan de emergencia se activa. No son bomberos ni personal médico profesional; son colaboradores de la propia empresa que saben cómo evacuar de forma ordenada, cómo prestar primeros auxilios básicos mientras llega ayuda especializada, y cómo controlar un conato de incendio en sus primeras etapas.
En Colombia, las brigadas suelen organizarse en roles específicos:
- Brigada de evacuación: guía el desplazamiento seguro de las personas hacia el punto de encuentro.
- Brigada de primeros auxilios: estabiliza a las personas afectadas mientras llega asistencia médica.
- Brigada contra incendios: controla amenazas de fuego en sus etapas iniciales.
- Brigada de comunicaciones: contacta a los organismos de socorro y coordina la información durante el evento.
Ninguna empresa necesita tener docenas de brigadistas. Lo verdaderamente importante es que, sin importar el tamaño de la organización, exista al menos un grupo de personas que sepa exactamente qué hacer.
¿Cada cuánto se debe actualizar y practicar un plan de emergencia?
La normativa exige realizar como mínimo un simulacro al año con la participación de todos los trabajadores, pero un plan de emergencia debería revisarse cada vez que cambian las condiciones de la empresa: una mudanza, una remodelación, un aumento de personal o incluso después de un evento real como el ocurrido recientemente.
Un plan de emergencia que nunca se ha practicado no es realmente un plan: es una intención. Los simulacros, la actualización periódica del análisis de vulnerabilidad y el entrenamiento constante de la brigada son lo que convierte un documento en una capacidad real de respuesta.
Para las empresas que aún no han dado este paso, o que tienen su plan de emergencia desactualizado, este es un buen momento para revisarlo. No porque lo exija una norma, sino porque las personas que trabajan cada día en esas instalaciones merecen saber que, si algo ocurre, la organización está genuinamente preparada para cuidarlas.
En Intersalud Ocupacional acompañamos a las empresas colombianas en la construcción de análisis de vulnerabilidad, planes de emergencia y entrenamiento de brigadas, siempre desde un enfoque técnico y humano. Si su empresa quiere revisar en qué punto se encuentra, puede escribirnos por WhatsApp y conversamos sobre ello.



